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lunes, 17 de febrero de 2014

COMO CUIDAR TUS ZAPATOS

Hoy en Where is my tie?, os enseñamos a cuidar de vuestros zapatos más exquisitos de forma sutil y cuidada para que día a día estén relucientes. Los zapatos bajo mi punto de vista, es uno de los elementos más importantes de nuestro FIT, por no decir que es el más importante, y no lo digo solo por que la elegancia empieza por nuestros pies, sino también porque son elementos que cuidan de ellos. 


Por ello hoy os doy las claves para que siempre llevéis vuestro calzado impecable, su cuidado no conlleva un gran trabajo y el pequeño esfuerzo que aquello requiere además de alargar considerablemente la duración de su vida aporta visibles resultados y mantiene su aspecto.

La primera de las claves es la utilización de un calzador al ponernos los zapatos. Su uso, evita que a la larga se produzcan deformaciones en el mismo; sobre todo en la parte del talón. 

Destacaros que los calzadores de mayor tamaño ayudan a que el talón del pie entre dentro del zapato de forma vertical y no de manera diagonal como ocurre con los calzadores de corta longitud. 


La segunda clave es evitar vestir los mismos zapatos dos días seguidos. La piel necesita descansar y volver a su posición original para no envejecer antes de tiempo. El uso prolongado del mismo par de zapatos, además de no ser algo elegante, no dejará a la piel respirar y se verá obligada a absorber el sudor. Igualmente, las arrugas que hasta en los mejores zapatos se producen con su uso, se afianzarán siendo luego más difícil conseguir desprenderse de ellas. 


Aplicar esta segunda norma siempre que viajemos, pues deberemos dejarlos descansar igualmente al menos un día. Las maletas aprisionan los zapatos pudiendo deformarlos ligeramente.

Una de las normas más importantes y la cuarta en los mandamientos del cuidado de nuestro calzado, es introducir en estos unas hormas de madera siempre que no estén calzados. Las hormas son el mejor amigo de los zapatos y deberían acompañarlos allá donde fuéramos. 

Estas, además de absorber el sudor y el olor impiden que la piel se agriete. Igualmente, al “obligar” a todo el zapato a volver a su posición original evitan que se afee el aspecto de éste. 

Si nuestros zapatos han sido hechos a medida bastará conservarlos con la horma utilizada para su fabricación. Ésta, al contrario de las hormas estándar, llegará a todos los rincones del zapato y lo conservará en perfectas condiciones. De tratarse de zapatos industriales bastará con utilizar unas hormas de madera extensibles. 

En días de lluvia en los que nuestros zapatos se mojan, deberemos nada más llegar a casa deberemos secarles con un trapo suave y asegurarnos que no quede agua sobre ellos. No obstante, y a pesar de que no se vea agua, es muy probable que la humedad haya penetrado en la piel del zapato. Para evitar que dicha humedad haga estragos en la piel del zapato introduciremos en ellos unas hormas de madera. Al mojarse, los zapatos son más sensibles a deformarse por lo que deberemos ponerles las hormas lo antes posible. 


No se debe abusar de los productos de limpieza. Aunque los zapatos deben estar siempre lustrados e hidratados para evitar que la piel se seque y se resquebraje. Siempre si un zapato no lo vamos a utilizar durante un periodo de tiempo largo, deberemos darle una capa de betún, con el fin de que el zapato poco a poco lo absorba y no se deshidrate.

Como octava norma, destacar que  después de cada uso deberemos cepillarlos antes de guardarlos para que no dé tiempo a la suciedad a penetrar en ellos. Un cepillo de cerdas de buey, de caballo o cerdo nos ayudará con este cometido diario. 


Para terminar, es importante conservarlos en las bolsas de algodón que se entregan con todo buen par de zapatos. Estas bolsas además de dejar traspirar la piel evitan que entre suciedad alguna. Si el espacio de nuestro zapatero lo permite deberíamos, una vez guardado cada zapato en su respectiva bolsa y colocada la horma correspondiente, conservarlos en la caja que se nos entregó con ellos. 

Espero este articulo os haya servido de ayuda y con estos consejos podáis tener unos zapatos totalmente relucientes y cuidados. 





lunes, 3 de febrero de 2014

Chopard L.U.C 1963


Hoy en Where is my tie?, presentamos, la nueva exquisitez que Chopard ha lanzado al mercado... la quintaesencia del cronómetro. 

Elegancia, precisión, pureza de líneas, el L.U.C 1963 se inscribe en el linaje de los grandes cronómetros de antaño. El reloj se dedica a lo fundamental: dar la hora más exacta, la más clara y la más bella. Impuesta su forma por  un movimiento de carga manual con Punzón de Ginebra, su esfera ocupa la casi totalidad de una amplia caja de oro rosa. 2014 marca 50 años de la familia Scheufele al frente de chopard. Este 50 aniversario se ve dignamente celebrado a través de un reloj de imponente presencia y cuyo clasicismo no es más que aparente.
La regularidad de la marcha y la estética depurada, son los elementos que en esta ocasión, la prestigiosa firma relojera, ha querido representar en el L.U.C 1963. Este reloj de pulsera equipado con un movimiento de reloj de bolsillo, desciende en línea directa de los cronómetros que Chopard producía todavía en 1963. Fue aquel el año en el que la familia Scheufele realizó la adquisición de la sociedad ginebrina Chopard. Karl-Friedrich Scheufele, co-Presidente de Chopard, explica la iniciativa : "Nosotros hemos tenido una intención muy clásica al recordar aquellos relojes que hacía mi padre en los primeros tiempos : siempre esferas blancas con números romanos en negro. La estética clásica de aquella época era la que cultivaba mi padre."

El L.U.C 1963 es una pieza de alta relojería de importante contenido afectivo. Rinde homenaje a la tradición de la Alta relojería, anclaje estético y técnico de Chopard, así como al espíritu de la cronometría, a la que Chopard está profundamente unida. En efecto, Chopard es un habitual receptor de la certificación del COSC (Control Oficial Suizo de Cronometría) y un beneficiario esencial del prestigioso Punzón de Ginebra. El L.U.C 1963 posee estas dos certificaciones, testimonios independientes del buen hacer que caracteriza a los talleres de la Manufactura Chopard.

La caja del L.U.C 1963 concilia elegancia y gran tamaño. Sus asas, ligeramente separadas de la caja de 44 mm de diámetro, abrazan la curva de la  muñeca. Los laterales de la caja, de oro rosa de 18k, son abombados y están cepillados, mientras que el bisel, fino y redondeado, está pulido. La esfera blanca es  de tipo porcelana, traslúcido y puro. El segundero pequeño a las 9h, las agujas “dauphines”, los números romanos negros y la minutería en vía férrea son asimismo referencias directas a los cronómetros de la “belle epoque”. 

Cada uno de estos elementos ha sido trabajado de nuevo. El segundero pequeño sobrepasa ligeramente la vía férrea. Presenta unos índices en números árabes de color rojo, de presencia alegre pero discreta. Las agujas “dauphines” son propias de las nuevas colecciones L.U.C. Los números romanos encajan perfectamente con la rotundidad de la esfera y juegan entre barras gruesas y finas. En cuanto a la minutería en vía férrea, está formada por raíles negros continuos, pero sus traviesas no los tocan, con el fin de aligerar este elemento que estructura la apariencia del L.U.C 1963. Sin embargo, el detalle más sorprendente de esta esfera es su tamaño : ocupa la casi totalidad del diámetro del reloj. Esta gran esfera de 36.7 mm es una consecuencia directa de la presencia del calibre L.U.C 63.01-L.

Una autentica maravilla disponible ya en las tiendas Chopard, para todos aquellos sibaritas, amantes del buen vestir y de la mezcla de las tradiciones y la innovaciones en todos estos productos.